domingo, 8 de abril de 2018

Una calle, muchas calles!


Una calle y gente.
Cada noche se encienden silenciosos
Y se mueren, también, silenciosamente
En un camino
Que no es ruta, que no es nada,
Más que nada.
Detrás del vidrio
Pegado por la técnica
El aliento también se pega.
Una mano se desliza deliberadamente
Hacia abajo
Y allí encuentra en su paso
Una mujer, que tiene un nombre
Pero no se bien cual es ese nombre.
Me despedaza por dentro
Tanto ruido
Y este silencio de afuera
Es infinito. O tal vez finito.
Un rincón que se parece
Al mundo que miro
Y el cual me mira a mí,
Pequeño gusano que se enrosca
En la entraña de su sombra.
Rectángulos pelados
Que no miran
Porque no tienen que mirar.
Y mis ojos
No sirven nada más que para cantar.
Quiero un retazo,
Un alarido, una queja.
Dejando pasar el tiempo que termina.
lidia-la escriba       imagen prestada siempre 
 

1 comentario:

Eliana Stazo dijo...

Me gustó ese pasaje del exterior hasta lo más profundo, íntimo del alma.