sábado, 4 de marzo de 2017

Al hijo que no fue...

Nunca llegabas
Y mi cuerpo 
se abría en la espera
Y así día tras día,
Mi cavidad te anhelaba..
Te busque entre muchos
Rostros conocidos, sonrisas
Inundadas de llanto
Y llanto de sonrisas
-es tan difícil a veces-
En el camino húmedo
De la playa sin rumbos,
En la noche, la tarde,
El calor, 
el viento silbante
Y te desee pequeño, 
pequeñito
Para tenerte en las manos.
Te desee tanto,
Que me fui 
en el deseo.
Me fugue una tarde
Luego de 
haberte matado,
Porque no tenía coraje.
No tuve tu cuerpo
Entre mis manos,
Tampoco 
la señal de la cruz,
En el puñal empuñado,
Ni la esencia misma
De tu existencia vacía.
Caíste demasiado pronto,
Fruto inanimado
Que desarrojo 
Mis entrañas
Como revolver 
sin balas,
Como palabras muertas,
Como canciones pequeñas
De pequeños pedazos.
Y todo lo pequeño!
Me empezó a asustar,
Como debe asustar
Lo que parece más grande.
Y digo parece
Porque no se muy bien
Donde termina el miedo.
La muerte 
me rondaba 
Todas las noches frías,
Y te mate, te mate
Sin piedad
A gritos, sin palabras,
Con mis gestos opacos.
Te desee tanto,
Que no pude.
Y ahora te perdí
Y no puedo retomarte,
Porque mi sangre
Corre todavía,
Pero vacía de voces,
Callada, 
indiferente;
Solo tiene la calidez
De tu cuerpo de macho,
Pero no quiere.
No desea. 
no espera...
No te encuentra,
Para besarte despacio,
Húmedamente y quedarse
Allí, 
sin la esperanza 
o el destino.
Mi cuerpo ya no se abre
En la espera;
Se cierra lentamente,
Como una flor de loto
Sin agua y sin espejo.
Para que, pequeño,

Para que?!!!
lidia-la escriba   imagen prestada siempre /CANCIONES PARA RESISTIR viviendo en la locura" editorial dexeo London-Madrid 
 

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