martes, 15 de septiembre de 2015

En especial, a los artistas nos pasa?

Tal vez, como esa unidad, que nos brinda el ADN, como esa presencia, actualizada, desde la infancia a la vejez, cambiante, deformante, ególatra, exquisita, excéntrica, rigurosamente ética.
Si, pienso que si, que no hay otro, un símil, un encanto, y una historia, como la de mi existencia invisible.
Vaya usted a saber, quien sabe de mis dudas, emociones interminables, agradecimientos pospuestos, lugares entrañables.
Desde muy pequeña, pensaba siempre en una sola ciudad: París, y a todo aquel, que partiera hacia allá, le rogaba “tomate un café, por mi ,si?”. Y un día, como en aquellos vetustos cuentos de hadas, se dio, y mi sueño comenzó!. Llegué a París, por una semana, entré en esa ciudad, llorando de emoción, contenida, fue en 1999, fin de una era, comienzo de otra, y apenas deposité las maletas, salí, casi casi corriendo, a disfrutar esa ciudad, de mis sueños, sus olores, sus ventanas, sus techos, sus bosques, su gente y finalmente mi CAFÉ, donde brinde en silencio y lloré.
Curiosa, como siempre, abría la puerta de la COMEDIA FRANCESA, y entré, sintiéndome en mi lar, ese olor especial que derriten las entrañas de un teatro, y, caramba, había un grupo de adolescentes, ensayando a Moliere, me senté a ver, oír, percibir, y dejarme llevar, por ese ensayo general, que, cuando finalizó, respiré muy hondo, y sin darme cuenta, casi, secándome los lagrimones, que caían, que caían  , sin cesar. El director de esa puesta, se acerca y me pregunta, quien era, y que hacía, allí…ay, me dije, ahora de patitas en la calle, pero no, saben, no, nos fuimos a conversar, del TEATRO Y DE LA VIDA, tomando otro café, este inesperado, y quedé prendada, de tanto aprecio, calidez e inteligencia, de este, ignoto director, teatral, pero dejaba el alma, en suspenso, en cada ensayo, en cada línea, de los autores clásicos, los que jamás pasaran de moda, porque  la vigencia, sigue estando.
Al relatar, en este instante, recordé una frase de F.G .Lorca”…por que vamos siempre al teatro a ver lo que pasa, y no lo que nos pasa?”.

Y si de tanto en tanto, nos deberíamos, me debería preguntar, en cada rincón en cada espacio, en cada minuto ,segundos ,relojeros, a VER LO QUE NOS PASA, suramericanos, amigos latinos, del continente entero: QUE NOS PASA?
lidia-la escriba    imagen propia

1 comentario:

MA dijo...

Hola querida Lidia, encantada de leer tu texto
y saber un poco más de tu vida artística y viajes.
París es la ciudad del amor, de las artes y de la belleza.
A muchos artistas les pasa que no son reconocidos en el mundo como verdaderos artistas y pasan su vida a la sombra de otros artistas.
Triste pero cierto.

Gracias por nombrar a Federico García Lorca en tus letras.
Federico G.L. dijo:Mi poesía es un pasatiempo.
Mi vida es un pasatiempo.Pero yo no soy un pasatiempo.
Eso les pasa a los artistas y bohemios que no son un pasatiempo.
Son arte en el tiempo infinito...


Un abrazo y feliz vida.

MA.
El blog de MA.