jueves, 13 de agosto de 2015

Días y días...

Hay días tenues
En que mi sol
Se esconde
Detrás de una escalera.
Hay días brillosos
En que mi sol
Se aburre de tanto
Y tanto iluminar
Y se acuesta
Perezosamente
En un rincón cualquiera.
En los días
En que el sol sale
Pero la lluvia lo detiene,
Se que esta allí,
Porque da luz.
Una luz gris
Que se parece a mí.
Mi sol se hace de oro
Y todo es de oro.
Los árboles
Que se dejan desnudar.
Las plazas
Que se dejan dorar,
Lo cielos que se dejan pintar
En cada amanecer
De crepúsculos amarillos.
Los caminos
De cintas asfaltadas,
Que se dejan acariciar
Por mi sol
Que se parece
A una mujer
Que ha dejado
De amar.
Hay soles que
Que se parecen
A mujeres viejas.
Pero mi sol
Sobre el cielo gris,
Inmenso, se bate
En campanadas de
Resentimiento.
Hay entonces
Un silencio
Que parece muerto.
No hay hojarasca.
Ni siquiera flores.
El viento es frío.
La piel se seca.
Y en los ojos
Hay una nostalgia
Que parece partirse.
Duermen los árboles
Y en el polvo del camino
Hay un adiós,
Que es como infinito.
Se cierra el horizonte
Y se quiebra el sol
Entre las nubes.

lidia-la escriba        imagen prestada siempre
                                                    

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