martes, 14 de abril de 2015

Invocación

que noche aquella,
henchida 
de ternura,
de misterio,
el viento suplicante,
y me repito,
en las puertas;
golpeaba
la
débil claridad,
del velador
hacia mis senos,
y tus brazos,
mas honda
tu mirada,
luego,
al despertar,
de lluvia y niebla
-como hoy-
nuestra glacial
separación
mi laxitud
extrema!
lidia-la escriba       imagen prestada siempre     

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