martes, 6 de agosto de 2013

Que edad tendría...

imposible recordar, solo se que de la mano de mi tío, paseaba, por una calle, que subía, para los pequeños pies, como una cuesta, y en la esquina había un castillo, con su torrecitas, sus gárgolas, sus árboles frondosos, que sonaban al menor roce del viento...que edad,maravillosa, cuando jugaba a las escondidas, en la vereda de mi barrio, sobre las hojas del otoño, en las tardecitas, en las horas de la siesta, a ser constructora, con telas y pedazos de muebles, hacía castillos en el aire, donde me escondía y soñaba que dirigía una orquesta sinfónica,o cuando tuve que memorizar en ese segundo acto de de una opera, mi primer texto, en ese teatro desaparecido, bajo las llamas, que decía"dice el señor que vendrá dentro de quince minutos", y corría haciendo mutis, mientras,que la música continuaba sus acordes, que bella es la infancia llena de fantasías y fantasmas, de cuentos interminables, del olor de la pipa del abuelo, sentado en la vereda, a la tardecita, de cualquier día, o el ruido de la noche, en la claraboya de la inmensa habitación, dónde se supone, dormía, con los ojos abiertos, sin siquiera tener presente, que llegaría a este siglo...
que edad tendría?, la de la infancia, la de la confianza,la de creer y crecer, entre bastidores, orquestas,juegos,paseos,y el aroma de la pipa del abuelo, gallego,que debería tener por lo menos cien años!!!
lidia-la escriba/ imagen prestada siempre!
                                                          

2 comentarios:

PMPilar dijo...

Es un relato enternecedor, estampa de infancia. Un relato a modo de cuento, en realidad semblanza auténtica de una niña en la edad prodigiosa de levantar castillos en el aire, de confidenciarse con la fantasía que de modo especial fabrica la edad de la inocencia.

Muy hermoso, Lidia. Y muy poético también.

Te dejo mi abrazo

fus dijo...

Los recuerdos amiga Lidia que nos transportan a otros tiempos.

un abrazo

fus