domingo, 2 de diciembre de 2012

Ese bar

entré...
cuando el sol invernal,
pega en los cristales
en múltiples colores,
pedí un café,
sin mirar,
sin hablar,
le puse azúcar,
lo revolví,
sin mirar, 
sin hablar,
bebí lentamente
mi café,
sin mirar,
sin hablar,
habiéndolo bebido,
sin mirar,
sin hablar,
sin recordar,
miré mis manos,
apreté mi cabeza,
y lloré,
sin mirar,
sin hablar! 
lidia-la escriba/influencia de J.Prevert/imagen de la red       

9 comentarios:

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Magistral y nostálgico Poema.
Encerrados en nosotros mismos y en nuestros oleajes internos.
Un abrazo y besos.

Colas de Sirena dijo...

Hola!!! tienes una seguidora mas!!! Tienes un blog muy original y se nota que tienes buen gusto.
Pásate por el mio porfis!!!!
http://www.colasdesirena.blogspot.com.es/
Hasta la próxima entrada!
Un abrazo!!

Marucha dijo...

aqui estoy,como siempre,desde México,leyendo tus escritos y dejandote mi carilño.

Aurora García Rivas dijo...

Sin mirar, sin hablar... ¿Dónde está la mente, dónde el corazón? Sin mirar, sin hablar... ¿Qué fuerzas ocultas mueven el alma para que se sienta inmersa en si misma, sin mirar sin hablar? Sólo esas expresiones son en si mismas un poema. Un abrazo.

maria cristina dijo...

Lidia, en un poema toda una historia de dolor, un abrazo!

Isabel Bertero dijo...

Sí, eso tengo ganas de practicar...Debe ser consolador

Isabel Bertero dijo...

Sí, tengo ganas de practicar...debe ser consolador

Isabel Bertero dijo...

Creo que voy a practicarlo...Debe ser consolador

J A Pastor dijo...

Bello, sencillo, y solitaria soledad.

Un abrazo.