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miércoles, 23 de abril de 2014

Un día de noviembre

sentados en la
terraza del café,
habíamos deplorado
la monotonía,
del porvenir...
nuestras vidas
comprometidas
la una a la otra,
nuestras amistadas
fijadas,
para siempre...
nuestras carreras
trazadas,
y el mundo
seguía su curso!
no teníamos ni 
treinta años,
no,
y ya nada nuevo
nos ocurría,
!nunca!,
a veces,
sin embargo,
caía de mi 
propio olimpo,
y me ponía a
sollozar,
mi vieja nostalgia
de lo absoluto,
despertaba...
y descubría,
nuevamente,la vanidad
de las metas humanas...
y la inminencia
de la muerte,
me reprochaba el engaño
de la odiosa superchería
de la vida...
hoy, pienso,
que la condición
casi privilegiada, 
mía,que,
la vida, que encierra
dos verdades,
a lo sumo,
entre las cueles
no se puede elegir:
la alegría de
existir,
y el horror
de terminar!
un día de noviembre,
quizás!
lidia-la escriba     imagen prestada siempre                  

3 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Hola Lidia:
Distintos sentimientos expresa este hermoso Poema, entre ellos el temor y la nostalgia.
Por fin nos hemos encontrado de nuevo.
Besos desde Valencia, Montserrat

Indiasena dijo...

Simplemente...¡Soberbio!
Felicidades.
Un abrazo

Indiasena dijo...

Simplemente...¡Soberbio!
Felicidades.
Un abrazo