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lunes, 28 de julio de 2014

Bersuit Vergarabat - Sr. Cobranza

canción muy popular, por acá, de todos los tiempos!

lidia-la escriba

No puedo quedarme quieta!

hace cuatro días,
me levanté
a las cinco de la mañana,
me despedí,
emocionada,
y parto,
siempre me voy,
angustiada
solamente,
ante la idea
de ese especial
vacío,
que espera en 
la vuelta de la esquina, 
casi siempre,
pero alegre
de intentar hacer
algo!;
cargué
el auto,
en una hora,
apenas,viajar con
equipaje ligero,
vayas donde
vayas,
es muy bueno,
digo...
colchón en
el techo del auto,
y montón de
valijas,
atrás...;
amontoné,los
restos
de la última comida,
y no quería
dejarme perder,
y no  quería,
llegar a las 
próximas puertas,
-hay tantas-
y será entonces
que el milagro suceda!
casi siempre es posible,
casi,
pues suele
ser falaz como
billete de lotería,
de lotería,
tan exacerbante e
irresistible,
casi casi
como una obsesión,
que acompaña permanentemente,
el no puedo quedarme
quieta!
no,no puedo!
lidia-la escriba     imagen prestada siempre      

jueves, 24 de julio de 2014

Poesía y libertad



Cuentan
Historiadores,
Que el sublevado
Túpac,
Se hizo, con sus pasquines
En versos,
Dónde excitaba
A matar...
Dicen
Los historiadores
De Túpac,
Mandaba a los "indios"
A despojar...
De las tierras,
Del Oruro y del
Perú y decía,
Mas o menos...
Levantarse americanos,
Tomen armas en sus manos...
Maten ministros tiranos...
Y  hoy?...,
Pues el verso
Se aprendía,
Ya que leer
No sabían,
Usándolo,
Como arma,
Contra toda la opresión...
Y hoy?!
lidia-la escriba   imagen prestada siempre/MENCIÓN DE HONOR,CONCURSO SAN JOSE DE COSTA RICA,2014
                                                            

domingo, 20 de julio de 2014

Fábrica, especial

de cuentos,
diría,
cada mañana,
amanece
de esta fábrica,
tan especial,
un nuevo cuento,
tan lejos y tan cerca
de aquellos viejos cuentos
de hadas y misterios,
nos hablan,
mucho,pero mucho,
palabras
sin sentido
salen de bocas
sin sentidos,
nada importa!ya,
solo mantener 
una fábrica de cuentos,
muy nuestros,
personalizados,
donde la madrastra,
es quien maneja 
los hilos invisibles,
de los cuentos,
vestida como un hada,
salida de algún cuento,
pero estos cuentos
son para niños,
viejos,
en realidad...
y jóvenes comprados,
por el valioso dinero,
que está en 
una libra de carne,
o en un cuento,
viejo cuento!
repetido...
y me pregunto:
por que seguimos
con esta fábrica especial

de cuentos,
pasando los años,
pasando los días,
apenas las horas,
de lo cuentos!
lidia-la escriba        imagen  prestada siempre                                                              

miércoles, 16 de julio de 2014

También el pasado...

listo,
aquí reunidos,
en pronta asamblea,
libre,vasta,
ecléctica,
será construido,
aquí,
el mundo de 
la literatura cósmica,
a este mundo,
el de hoy,ahora,
no pretendo definirte,
lo siento,
eres mágico, rotundo,
como puedo,yo,
penetrar
en el abismo impenetrable,
del futuro?
como?,
siento,
que en tu nefasta grandeza,
conviven
el bien y el mal,
veo como avanzas,
absorber el presente,
ir mas allá del pasado...,
dar tu luz,
y tu sombra,
a todo el globo!
inconmensurable destino!;

pero no,
no me atrevo a definirte,
estaría realizando
el peor de los pecados,
creo,
ni tan siquiera,
comprenderte,
solo te nombro,
no hago mas
que nombrarte,

ahora,
no hago mas
que decir tu nombre!
ahora!
lidia-la escriba      imagen prestada siempre               

Apuntes de un viajero, simple

se puede decir,que el humor aborda al hombre en su estado humano, reprimido y a menudo ridiculizado por sus limitaciones, pienso...

la comedia clásica,sobrevive a causa de titulares porque no está dominada por una ideología provinciana-cuento-es una respuesta humana que se basa en la convicción de que la naturaleza humana es tan proclive a la estupidez y la vanidad- los egos,ay!-que nadie la puede reformar o cambiar, salvo, quizás,a través del conocimiento de uno mismo, de una admisión de la propia e innata estupidez-hay mucho escrito sobre el tema...-sea cual fuere el bando, donde estuviésemos, en una cuestión cualquiera,piensa el autor cómico, acabemos haciendo el ridículo, muy probablemente,sin embargo la comedia horaciana tiene un "talento bonachón" y tiende a perdonar, vaya a saber que, pues acepta que la peculiar condición humana falible, es universal, y cualquiera de nosotros-incluido el "burlón autor", puede incurrir en una demostración de ello en cualquier momento...

no tiene mucho sentido,lo dicho, pero solo son apuntes, de una viajero simple.
lidia-la escriba      imagen prestada siempre                 

jueves, 10 de julio de 2014

Alguna preocupación mas

otra preocupación,
envejecer,
ni mi salud,
ni mi cara,
lo notan,
pero 
de tanto en tanto,
me quejaba
que a mi alrededor,
todo iba perdiendo
colorido...
ya no siento nada
gemía!gimo!;
tenía la impresión,
poderosa impresión,
de una pérdida
irreparable,
el brillo
de los descubrimientos,
que había hecho,
alguna vez,
se aplacan un poco,
aún conservo la
curiosidad,
pero no
espléndidas novedades!;
alrededor,
la novedad abunda...,
pero cometí un pecado,
el error pavoroso
de no penetrarla,
la encerraba en esquemas,
y mitos,
me parece que las cosas
se repiten,
se repiten,
por lo que mi existencia
se repite,
se repite, 
y esa extraña melancolía,
muy extraña,
no perturba
seriamente
mi vida...;
la absoluta vacuidad,
de la conciencia,
de la crítica,
para poder 
alcanzar
esa nada,
filosofal,
vieja,vetusta,
obsoleta,
que solemos padecer,
quienes,
sentimos
esta nueva preocupación
de envejecer!
lidia-la escriba       imagen prestada siempre          

viernes, 27 de junio de 2014

Cada mañana...!

me levanto
a la seis de 
la mañana,
para tomar el desayuno,
en soledad,
está oscuro,
y helado,
una luz brilla
de tanto en tanto,;
lo comercios están 
cerrados,
las lámparas,
apagadas,
solo una, encendida,
tomo un feo
café alsaciano,
converso conmigo,
silenciosamente,
en mis pensamientos,
y me quedo,quieta,
hasta que amanece,
y se ilumina de a poco mi 
habitación,
esta reminiscencia,
que no podía precisar
ayer de mañana,
es un recuerdo,
un recuerdo de vacaciones
de invierno,
la misma noche,
el mismo frío,
el mismo esfuerzo
por un placer
que llega
cuando uno se sumerge,
de madrugada,
en el mundo helado,
con ese mismo
olor a madera mojada,
que suele haber,
algunas veces,
en los corredores
de los viejos hoteles,
en vacaciones
de invierno;
recuerdos,
de una mañana,
que llegan,
hoy,
 a mi memoria!
lidia-la escriba      imagen prestada siempre             

lunes, 23 de junio de 2014

Museo del Prado

El Greco no murió en Toledo en 1614, por más que digan los libros de Historia del Arte. Como el fantasma de Elvis en las gasolineras de Tennessee, el espíritu del pintor cretense se dejó ver guiando a Manet por las salas del Prado en aquel viaje iniciático a Madrid de 1865; se sentó en las cervecerías de Múnich para espolear medio siglo después a los miembros del Jinete Azul; o compareció en el taller de Long Island de Pollock justo para el momento fundacional del action painting. Estas y otras apariciones alientan la exposición El Greco y la pintura moderna, con la que el Museo del Prado se suma hasta el cinco de octubre a las celebraciones del cuarto centenario de la desaparición del artista. Una efeméride que, en vista de lo mostrado hasta ahora (la exitosa cita de El Griego de Toledo y sus cerca de 250.000 visitantes, según la organización, la Fundación El Greco 2014, y La biblioteca de El Greco, que enfila en la pinacoteca madrileña su última semana), arrojará un retrato de su figura bien distinto y convenientemente limpio de tópicos; el pintor católico, cegado de espiritualidad y corroído por la ranciedad patriótica fue en realidad un artista cosmopolita de maneras filosóficas y autor de un corpus asombrosamente influyente en las vanguardias.
26 obras del Greco (entre ellas, excepcionales -y arduos- préstamos, como el tenebrosamente majestuoso Laocoonte, llegado de la National Gallery de Washington, o La visión de San Juan, del Metropolitan) se enfrentan en distintos grados de literalidad con más de 80 piezas de artistas del siglo XIX y primera mitad del XX. La intención del comisario Javier Barón, conservador del Prado, es la de probar que, una vez consumidos más de doscientos años de tergiversaciones históricas y malentendidos artísticos, resulta imposible exagerar el hechizo ejercido por el artista griego en el nacimiento y primeros pasos del arte moderno.
En ocasiones (y así se subraya en la muestra, levantada en colaboración con Acción Cultural Exterior y financiada por la Fundación BBVA), la influencia es tan palpable que se echa en falta uno de esos ingenios informáticos que permiten pasar de un cuadro a otro descorriendo una cortinilla invisible: asombrosas son las parejas formadas por El caballero de la mano en el pecho y un retrato de Modigliani de Paul Alexandre (1913); el Gitano (1915) de Delaunay y el San Sebastián pintado por el Greco trescientos años antes; o esa indisimulada versión de Adoración del Nombre de Jesús que Max Beckmann tituló en 1907 Estudio para La Resurrección I.
En otros casos, el ascendente, aunque innegable, resulta más latente, como en la contraposición de uno de los más célebres cuadros de bañistas de Cézanne (del museo de Orsay de París, una de las 40 ciudades prestadoras de la cita) con dos esculturas del Greco. La obra última del cretense está, según las conclusiones presentadas en la muestra, tras el credo en la belleza convulsa ansiada por los surrealistas. Y si su pincel fluido dio la razón retrospectivamente a los naturalistas estadounidenses como John Singer Sargent, que poseyó una versión de San Martín y el mendigo, frente a los dos originales que tuvo Degas, la particular concepción de planos, el sentido rígido de los pliegues y la cierta desidia a la hora de acabar lo empezado tuvo por fuerza que influir a Cézanne y la tribu de los cubistas, primero, y el orfismo, después.
Para unos y otros, el Greco representó el hallazgo de un artista desconocido, “transterrado a una nación antaño poderosa pero entonces periférica”, como era España. “Tuvieron con frecuencia la sensación de descubrir un tesoro casi oculto”, explica el comisario Javier Barón. De ese descubrimiento de una terra incognita también participaron los artistas españoles; desde aquella nación doliente, que se lamía las heridas del 98, el recuerdo de las postrimerías del siglo de Oro tal vez se asemejaba más a la añoranza de una república invisible que a una herencia real. Como buen ejemplo de ello y resumen del espíritu general de la muestra puede contar Mis amigos (1920-1936), dibujo inacabado de Zuloaga (a quien llamaban Le Greco en Francia). En él, el artista guipuzcoano retrata a algunos de los más ilustres miembros de la hinchada del cretense en aquel tiempo (Valle Inclán, Belmonte, Unamuno, Marañón, Baroja…) en una composición presidida por La visión de San Juan, adquirida por Zuloaga en 1905.
Los guiños metapictóricos al artista cretense fueron frecuentes en la época. Sorolla, que comparte habitación con su rival Zuloaga, retrató a los dos impulsores oficiales del rescate del Greco a principios de siglo: Manuel Bartolomé Cossío, autor de la influyente primera monografía sobre el artista, llamada a cambiarlo todo, y el marqués de Vega-Inclán, fundador de la Casa del Greco en Toledo. Y Picasso, gran estudioso de su obra, se caricaturizó como el cretense en una serie de dibujos y óleos de finales del XIX, que llegó a firmar como Yo, el Greco, pintor sobre el que volvería con la melancólica y serena gravedad que solo otorga la vejez en los setenta, hacia el final de su vida, con su serie Mosqueteros. El conjunto de obras del artista malagueño presentadas en la muestra funciona casi como una exposición dentro de la exposición, articulada en torno a la presencia de Evocación. El Entierro de Casagemas (1901), obra maestra del periodo azul, y a las (lógicas) ausencias de El entierro del señor de Orgaz, su inspiración, que no se puede mover de Toledo, y de Las señoritas de Avignon (emparentada con La visión de San Juan).
También hay lugar en la propuesta, compartimentada en épocas y lugares de influencia, para homenajear a los muchos y muy célebres extranjeros que situaron al pintor en el big bang de la modernidad: el coleccionista William Stirling-Maxwell, el estudioso August L. Mayer, Julius Meier-Graefe, gran introductor del Greco en Alemania, que comparece en la exposición retratado por Lovis Corinth, o Hart Benton, maestro de Pollock, que aporta un estudio geométrico de la Resurrección. Con todo, uno de los empeños mayores, como corresponde a los intereses de Barón, Jefe del Área de Conservación de Pintura del Siglo XIX, consiste en reivindicar que si el rescate internacional llegó tras la apertura en 1838 de la Galería Española de Luis Felipe de Orleans en el Louvre, en España le echaron cuentas al Greco ya desde el primer tercio del siglo XIX, como se demuestra al principio de la muestra y bajo la influencia de La trinidad, comprada en 1827 por Fernando VII para el Prado, que en 1902 le dedicó la primera gran muestra al pintor.
Lo que sigue tras esa introducción es un apasionante viaje en el que el color de las paredes (blanco crudo) y la nómina de los artistas representados ("¡bienvenida sea la vanguardia al Prado de la mano del Greco!", ha exclamado su director, Miguel Zugaza, durante la presentación) producen un efecto de extrañamiento en el visitante despistado, que podría acabar por creer que se halla en otro museo.
Un contundente golpe de efecto aguarda hacia el final del recorrido para sacudir todas las ensoñaciones posibles. Bajo el lucernario del cubo de los Jerónimos, late, en cuatro paneles enfrentados, el corazón de la muestra: en torno al Laocoonte, La visión de San Juan, La resurrección y El bautismo de Cristo, se pueden contemplar en un barrido circular obras de Pollock y Orozco, Bacon, Saura y Giacometti, Kokoschka o André Masson. O lo que es lo mismo: la influencia del Greco en los expresionismos germánicos y del resto de Europa, en el surrealismo, en Estados Unidos, donde fue apreciado como un outsider del arte antiguo hecho a sí mismo, y en las figuraciones posteriores a la II Guerra Mundial, espacio que despide a los visitantes con un último guiño, no tanto pictórico como de justicia poética.
In memóriam José Álvarez Lopera, se lee en una de las paredes como recuerdo al conservador de la pinacoteca fallecido en 2008 y que fue, como han recordado Zugaza y Barón, el impulsor primigenio de este proyecto.
lidia-la escriba    la historia vale mas que mil imagenes

sábado, 21 de junio de 2014

La quietud, variada

siento la quietud,
recalcitrante quietud,
que penetra
lentamente
por mi estómago,,
lugar visceral
donde anida la náusea;
el dolor pequeñito
de haberte perdido,
ahora y para siempre,
necesito de manera urgente,
que le dolor me pase,
para poder mirar,
nuevamente,
sin escándalos de lágrimas,
la cara de otros,
de los otros,
!de tantos!;
se anuda 
la garganta
y no salen palabras,
sino gemidos,
de angustia,
gemidos;
me siento penetrada
hasta más allá del silencio,
me siento descompuesta,
hasta lo más escondido,,
nada tiene de bello,
ni olores,ni gusto,
estoy de negro,
totalmente de luto,
por tus silencios
futuros y presentes;
no puedo controlar
la dolorosa sensación
de pérdida final!,
una muerte provocada a conciencia
!desencadena tanta
pena inconsciente!;
 siento la soledad,
absoluta soledad, de gente,
y necesito la soledad
para recomponerme;
tomo un trago de agua
y me lastima,
lentamente
como si tuviera
clavos;
!me ahogo de tristeza!;
pensé por vez primera
en la muerte
-nunca la pienso-
porque me duele
pensar que debo
irme
irremediablemente;
pero me siento 
!muerta!
nada me cambia,el dolor,
localizado
en el estómago,
y el cierre perezoso
de mi garganta
al viento!;
quiero olvidarte!!!
por favor,
quiero olvidarte!!!
ya!
lidia-la escriba   imagen prestada siempre/para aquellos que perdieron amor!